Thursday, 19 January 2012

Mi visita a un Museo OVNI – El Museo.

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407062_314099861967563_161360297241521_971317_795094018_nTodo empezó inocentemente con un post de un autor invitado en el blog del Círculo Escéptico Argentino. José Carreras, del blog Mitos y Timos, escribió sobre una chapa supuestamente transparente que Silvia Simondini presentaba en su museo localizado en Victoria, Entre Ríos. La historia es interesante y recomiendo la lectura del post. Su tesis era que la supuesta transparencia de la chapa era un fenómeno de pareidolia donde los reflejos de otras superficies daban la impresión de que estaba transluciendo el fondo. Personalmente, me parece una explicación convincente.

Pero no todos estuvieron contentos. Alejandro Agostinelli comentó en la página de Facebook del CEA que él había visitado el museo y la chapa efectivamente era translúcida. Siempre estamos abiertos a correcciones, pero la existencia de una chapa transparente sería algo extraordinario. Como dije en ese intercambio, no existe registro alguno de metales transparentes; la existencia de algo de esa naturaleza sería revolucionaria.

Pero de todo eso, incluidas comunicaciones con Celso Aldao que investigó una muestra de la misma chapa y que no encontró transparencia, surgió la idea de hacer un viaje hasta Victoria con el CEA para verlo con nuestros propios ojos. Luego de varias semanas de organización, finalmente el viaje se hizo realidad este fin de semana pasado (14 y 15 de enero). La experiencia fue… difícil de describir. Las fotos ya están subidas a nuestro Facebook y los videos estarán a su debido tiempo en nuestro canal de Youtube.

Fuimos tres los porteños que salimos a las 9:30 en auto hacia Rosario y ahí fuimos recibidos por nuestros compañeros rosarinos en la puerta del hostel. De ahí fuimos a almorzar y luego a caminar por la costanera de la ciudad; vimos el monumento a la bandera y el Parque de España. Finalmente, cuando se hacían las 17:00 nos dirigimos hacia el puente Rosario-Victoria. El pueblito de Victoria es chiquito pero muy lindo, con muchos edificios de estilo colonial y una hermosa vista a los esteros y lagunas. El Museo OVNI, que recientemente inauguró una nueva sede, es promocionado por la intendencia de la ciudad como un punto turístico y ciertamente es una experiencia recomendable crean o no en que los OVNIS son extraterrestres.

El museo

393938_314099341967615_161360297241521_971306_78741876_nLa estética del museo da en el clavo. Según la página de Visión Ovni, fue el artista local, Alejo Diaz, quien se encargó de la decoración y no podría haber hecho un mejor trabajo. La fachada del edificio nos recibe con unos murales con los típicos aliens de grandes cabezas y pequeños cuerpos. Los colores brillantes y imágenes espaciales contrastan con el resto del pueblo, populado por construcciones de estilo colonial y colores neutros.

Adentro, la zona de audiovisuales sigue la misma línea con un enorme paisaje con planetas y cometas. Figuras de acción de Mulder y Scully, Yoda y otros personajes de ciencia ficción adornan la vitrina al lado de la caja. Un equipo de audio pasa música tecno-espacial demasiado fuerte para mi gusto termina de rematar la ambientación (en un momento se podía escuchar una versión remixada de la banda de sonido de Cosmos).

Todo esto podría dar la impresión de que el museo no va en serio, pero nada más lejos de la verdad. Silvia Simondini y su equipo está fervientemente convencido de que estamos siendo visitados y que las luces de colores que presentan en unos interminables videos son evidencia de ello.

396095_314101591967390_161360297241521_971323_468861360_nLa palabra “museo” quizás le quede un poco grande a este lugar. En cuanto a evidencias físicas hay poco y nada. Una esfera metálica / tanque de combustible es el artefacto más prominente luego de la Chapa OVNI y las gigantografías de círculos de cultivo y otros fenómenos. Hay una estantería repleta de estatuillas de pueblos originarios que no está claro por qué están ahí (probablemente haciendo referencia a la teoría de los astronautas antiguos) y unos tubos de ensayo con residuos que tampoco entendí bien qué son o por qué serían evidencia de actividad extraterrestre.

Y es que la atracción principal del museo no son los objetos que en él se exhiben sino las personas que lo organizan. Su fundadora, Silvia Simondini, es muy abierta y no tiene problema en responder preguntas con total sinceridad. Esa sinceridad a veces implica que no quiera develar ciertos detalles (como nombres) por razones de seguridad; por desgracias esto choca un poco con las constantes denuncias de secretismo por parte de los gobiernos y dificulta la honesta investigación de los fenómenos.

Pero esta experiencia fue demasiado como para resumirla en sólo un post. En los próximos daré mis impresiones sobre algunos de los fenómenos que nos presentaron Silvia Simondini y su equipo.


Pablo Flores, de Alerta Religión, también escribió sobre su experiencia. Recomiendo leer su post en donde traza paralelismos entre la religión y la ufología.

5 comentarios:

  1. CARLOS QUINTANAJan 19, 2012 02:44 PM

    Interesante. ¿uánto cuesta la entrada?
    Coincido que eso no es un museo, tiene mucha pinta de chantada y me resulta inverosímil que lo promueva la municipalidad. Es como organizar un museo de homeopatía o de astrología.
    Un fraude.

    ReplyDelete
  2. La entrada cuesta $15. La municipalidad de Victoria lo promueve porque es de las pocas cosas que dan turismo al pueblito. 

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  3. Alejandro AgostinelliJan 21, 2012 04:04 PM

    Sólo una matización, Daneel. Escribís: “Pero no todos
    estuvieron contentos. Alejandro Agostinelli comentó en la página de Facebook
    del CEA que él había visitado el museo y la chapa efectivamente era
    translúcida.” Es verdad que mi primera reacción fue de desagrado. (Llegué a
    decir que la nota era un ejemplo de escepticismo desinformado, ¡vamos!). Pero a
    lo largo de nuestra charla (eso es un chat de Facebook, una charla) repensé mis
    dichos y aclaré que, si bien para mí la pieza era translúcida, no había ido a
    Victoria preparado para hacer ninguna verificación. De hecho, en mi libro
    INVASORES dejo constancia de las afirmaciones de Silvia Pérez Simondini (y de
    su hija Andrea) sobre la presunta transparencia del material, pero no doy mi
    opinión.


    Y no la doy pese a que fui yo quien envió el trozo de la chapa
    a Celso Aldao, físico especializado en materiales de la UNMdP. Él no sólo confirmó
    que estábamos ante una pieza de acero inoxidable. También rebatió la afirmación
    según la cual esta poseía una “alta proporción de silicio”, parte de los datos
    confusos y contradictorios que daban Silvia y Andrea hasta ese momento.


    Como dije en varias partes, entre ellas el blog de
    Invasores, ante la cuestión de los ovnis en Victoria he preferido centrarme en
    mis experiencias “ de observación” con Silvia y sus amigos y, sobre todo, en su
    biografía. Eso es lo que siempre me ha interesado antes que el museo ovni en
    sí, o las piezas que mostraba.


    En realidad me alegra que alguien más continúe con las
    investigaciones que empecé, algo que como bien sabés he favorecido, tanto en
    esos comentarios de Facebook como en contribuciones de información que hice en
    forma paralela.


    Por todo esto me pareció un poco injusto reducir mi
    impresión sobre el asunto a un “no todos estuvieron contentos”. Queda claro que
    esa fue mi primera reacción, que queda “congelada” de un modo que se presta a
    equívocos ya que no representa a lo que siguió después de haberla expresado.


    Por lo demás, creo que Silvia Pérez Simondini es una señora
    macanuda, que cree de buena fe en la mitología de la cual su museo y su
    producción (sobre todo oral y mediática) forma parte y creo que a su historia,
    a sus dichos, hay que comprenderlos dentro de ese contexto (obviamente sin por
    ello dejar de examinar críticamente las pretendidas evidencias que presenta).
    Al menos ante mí, Silvia siempre se mostró abierta. Me ha permitido examinar sus
    “trofeos ufológicos” y hasta nos hemos reído juntos de engaños de los cuales
    ella misma fue víctima, llegando a admitir que es fácil de embaucar. Bueno, no
    los aburro más. Saludos y adelante!


     

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  4. Alejandro, no fue mi intención reducir tu impresión. Cuando digo que "No todos estuvieron contentos" me refiero a que la cosa no quedó ahí. ¿Quizás habría sido mejor "no todos estuvieron conformes"?

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  5. Alejandro AgostinelliJan 21, 2012 07:02 PM

    Claro, claro, esa palabra se ajusta mejor a la realidad. Además, la misma Silvia Pérez Simondini, según me dijo no una sino varias veces, no descarta que tenga un origen convencional. Del mismo modo, ella me dijo que está disponible para ser analizada (en el museo ovni, no quiere que se la lleven). Es decir, se puede hacer algo más que especular a la distancia, como a mi juicio hizo José Carreras (sin averiguar, si quiera, si alguien la había enviado a analizar). 
    Me ofrezco como intermediario para hacer esos análisis en Victoria, Silvia seguramente no se opondrá.

    ReplyDelete

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