Tuesday, 27 December 2011

Separando el tiempo del clima.

Un principio básico es que el tiempo no es el clima. Por desgracia, la palabra “tiempo” en español es poco feliz ya que no sólo significa las condiciones meteorológicas locales en un momento dado, sino también una curiosa variable utilizada en física. En inglés “weather” es mucho más cómoda para utilizar pero bueno, lo que ellos ganan en vocabulario lo pierden en conjugaciones verbales.

El clima, a diferencia del tiempo, denota el promedio de las condiciones meteorológicas de una región. Que en julio de 2007 haya nevado en Buenos Aires no significa que hayamos dejado de tener un clima templado. Por convención se define el clima como las condiciones promedio de una región durante 30 años. La señal del calentamiento global, entonces, no se observa en el día a día sino en el cambio progresivo de los valores medios. Más aún, al ser global hay que tener en cuenta todo el planeta no una sola región.

Pero los registros de la temperatura no pueden hacer otra cosa que registrar el día a día y el de sólo un lugar del mundo. Hay que utilizar técnicas estadísticas para obtener información relevante a partir de esos datos. Pero aún así, esos registros tienen mucho ruido que oculta la señal del calentamiento global causado por los humanos. Parte de ese ruido se debe a errores de medición, y la otra parte a la variabilidad natural producida tanto por factores conocidos como desconocidos, es decir, el tiempo. En un paper publicado en diciembre de este año Grant Foster y Stefan Rahmstorf buscaron eliminar esos factores para que la verdadera señal emerja por encima del ruido.

Para eso agarraron los 5 principales registros de temperaturas globales (GISS, NCDC, HadCRUT, RSS y UAH) durante los 32 años en los cuales los datos se solapan y estimaron el efecto de 3 factores naturales que influyen sobre las temperaturas globales: El Niño (ENSO), los cambios en la radiación solar y las partículas en suspensión (aerosoles). Luego restaron su influencia en los registros. La resultante, entonces, es una serie con la diferencia de temperatura que cabría de esperar si esos factores no existieran.

Por ejemplo, si un año se vio influido por un fenómeno El Niño muy fuerte, en los datos “crudos” aparecería con una temperatura particularmente alta (como en 1998). Mediante el método que propone este paper a ese año se le “resta” la variación de temperatura causada por ese El Niño, eliminando su influencia. Esto se puede ver perfectamente en los gráficos antes y después; el pico de 1998 se ve muy reducido en los datos procesados.

FR11_AllCréditos: Skeptical Science

Esto no elimina la totalidad de los factores naturales, obviamente, sólo disminuye la influencia de estos 3 factores conocidos. El resultado es que

Cuando se tienen en cuenta las fluctuaciones en la temperatura de los últimos 32 años (que tienden a ocultar la continuación de la tendencia del calentamiento global), es obvio que no ha habido ninguna cesación, ni una reducción del calentamiento global en la última década (…). Cualquier desviación de una tendencia linear sin cambios puede explicarse por la influencia de ENSO, volcanes y la variabilidad solar.

Los autores dicen que “esta es la verdadera señal del calentamiento global”. No estoy seguro de que sea tan absoluto. Es probable que hayan otros factores en juego y quizás algunos que directamente no conocemos; además como los factores climáticos interactúan entre ellos, no estoy seguro que tal cosa siquiera exista. Si las partículas en suspensión afectaran el fenómeno El Niño (cosa que, según tengo entendido, no es muy probable), entonces sería más difícil eliminar la influencia total de ambos factores eliminándolos por separado. Lo que sí podemos decir es que estos datos muestran la señal antropogénica con mayor claridad.

Los autores también listan la tendencia lineal causadas por estos factores naturales y notan que no sólo es muy pequeña en relación a la tendencia antropogénica sino que es negativa. Es decir, el efecto de El Niño, los cambios en el Sol y la concentración de aerosoles produjeron, en total, un ligero enfriamiento. Esto significa (acordando con lo concluido en un trabajo anterior) que “la tendencia atribuible al calentamiento global es un poco mayor a la que se observa en los datos crudos”.

Tuesday, 20 December 2011

Día del escepticismo – Un año el Círculo Escéptico

Si hace poco celebrábamos el nacimiento de Carl Sagan, hoy tenemos la triste tarea de conmemorar su  muerte. Sagan murió un día como hoy hace 15 años por una neumonía fruto de una mielodisplasia. Pero este año por suerte también tenemos una buena noticia, la celebración del primer aniversario de la creación del Círculo Escéptico Argentino. Nacido como un ambiciosa proyecto por un grupo de bloggers que apenas si sabían lo que hacían (en los cuales me incluyo), ahora tenemos más de 1000 seguidores en Facebook, unas 24 ediciones de nuestro podcast Pienso, luego dudo y un foro donde se dan debates más que interesantes.

No voy a entrar en más detalles ya que Pablo Flores escribió un largo post detallando nuestras actividades en los últimos 12 meses y dejando entrever nuestros planes para el futuro. Fue una gran experiencia y promete mucho para el futuro.

Me tocó a mí ser testigo y parte de los inicios. El papel de iniciador le cupo a un joven bloguero rosarino que a base de insistir convenció a un reducido grupo de conocidos escépticos y amantes de la ciencia de formar una asociación o círculo, sin saber todavía muy bien cómo iba a funcionar, qué iba a hacer exactamente y qué tan alto podrían situarse sus objetivos. El 20 de diciembre, aniversario de la muerte de aquel gran divulgador, defensor de la ciencia y luchador contra la superstición que fue Carl Sagan, fue elegido como día fundacional, aunque —como cualquiera puede comprobar— las actividades comenzaron antes. ¡No íbamos a esperar a que fuera un día especial!

Sigue en Día del escepticismo - El CEA cumple un año

Thursday, 15 December 2011

Cambio Climático, ¿de cuánto somos responsables?

La posición de consenso del 4to reporte del IPCC (AR4) es, parafraseando, que las actividades humanas son muy probablemente responsables de la mayoría del calentamiento global reciente. Pero la pregunta es, ¿de cuánto somos responsables? ¿El 80%, el 99%? Un paper por Markus Huber y Reto Knutti publicado en Nature Geoscience (pdf) este diciembre cuantifica este número. 

La mayoría de las investigaciones sobre atribución del cambio climático se basan en el análisis de los cambios templares y espaciales de la temperatura y otras variables. Un calentamiento causado por el Sol no tiene las mismas características que uno causado por un efecto invernadero; mientras en el primer caso uno esperaría que toda la atmósfera se calentara al mismo tiempo, en el segundo las capas altas de la atmósfera se enfriarían porque reciben menos radiación desde el suelo.

Los autores de este paper, en cambio, muestran otra forma independiente de atribución: usando un modelo basado en el balance energético de la Tierra. Los cambios climáticos debido a la variabilidad natural del planeta no incrementan la cantidad de energía en el sistema, simplemente la distribuyen de forma distinta. Un aumento en el efecto invernadero, en cambio, significa que la Tierra emite menos energía al espacio, aumentando el contenido neto del sistema climático.

Utilizaron datos de una docena de factores que afectan al clima como el Sol, erupciones volcánicas, Ozono, Óxido Nitroso, y, claramente, Dioxido de Carbono. El CO2 (línea negra) claramente domina por sobre el resto de los factores

image

Esta impresión se ve reflejada en el análisis numérico. Los gases de efecto invernadero contribuyeron casi un 160% del calentamiento total observado. Es decir, si no fuera porque otros factores ‘tiran para el otro lado’, en vez de los 0,8 ºC que aumentó la temperatura desde la década de 1850 (primer recuadro abajo), habríamos tenido 1,31 ºC.

image(click en la imagen para agrandar)

Esta proporción se mantiene también si analizamos el calentamiento ocurrido desde 1950 (segundo recuadro). De los 0,55 ºC observados, los gases de efecto invernadero son responsables de 0,85 ºC. En los gráficos puede compararse la influencia total de los factores naturales y los humanos (últimas dos barras verdes). Como puede verse, si bien los factores naturales tuvieron influencia en el calentamiento global desde 1850, si lo tomamos desde 1950 éste es prácticamente cero, y se vuelven virtualmente insignificantes en el calentamiento futuro de los próximos 50 años en un escenario de no intervención (último recuadro).

Los autores calcularon que es “extremadamente poco probable” (menos de un 5% de probabilidad) de que la variabilidad interna (el grisado en los gráficos anteriores) haya contribuido más de un 26% del calentamiento de los últimos 50 años. Esto es un límite superior, lo que significa que como máximo, un 26% del calentamiento se deba a la variabilidad natural. Pero esto significa que aún si los modelos simularan una variabilidad natural de 1/3 de la magnitud real, sería difícil conseguir una tendencia de calentamiento tan grande como la observada sin forzamientos externos. Se trata de un resultado robusto.

En cuanto a la contribución humana total al calentamiento global desde 1950, las actividades humanas explican un ¡102%! de la señal forzada (que es como mínimo un 74% de la tendencia observada).

imageRojo: modelos que incluyen factores humanos – Azul: modelos sin factores humanos - Negro: observaciones.


ResearchBlogging.orgHuber, M., & Knutti, R. (2011). Anthropogenic and natural warming inferred from changes in Earth’s energy balance Nature Geoscience DOI: 10.1038/NGEO1327

Saturday, 3 December 2011

Climategate 2.0 – Una secuela tan mala como el original.

osos-polares-climategateAlgo que siempre hay que tener en mente, aunque no siempre está, es que los científicos son personas como usted y yo. Aunque la empresa de la ciencia y su metodología requiera dejar de lado las emociones, los sesgos, las riñas internas y la política, no es noticia que los científicos no pueden hacerlo. De hecho, la emoción y la rivalidad es parte esencial del trabajo científico. La competencia sirve para que cada investigación sea brutalmente atacada y sólo sobrevivan las mejores y la emoción sirve, como en cualquier ámbito, para motivar el trabajo. También en el escepticismo es necesario estar motivado y poner importancia en lo que uno hace.

Por eso no es de sorprenderse que, al igual que cualquiera de nosotros, los científicos se peleen, se puteen y hablen mal de sus trabajos. Una conversación casual con cualquier investigador revela eso. Tampoco es sorprendente que todo ese “puterío” quede confinado tras bambalinas y en las conversaciones privadas de los científicos. A menos claro, que un criminal robe esas conversaciones privadas y las publique para que todos la vean. Y peor aún si hay grupos dedicados que tratan de engañar al público para que piensen que esas discusiones, peleas y debates –comunes a toda experiencia humana- son evidencia de que toda una disciplina científica está corrupta y sus conclusiones son falsas.

El robo y publicaciones de miles de mails privados de científicos de la Universidad de East Anglia fue noticia hace dos años. El evento llamado Climategate fue promocionado por los negacionistas del cambio climático como otro “clavo en el ataúd” para la ciencia climática. Esto no sólo es un sinstentido ya que la ciencia del cambio climático descansa sobre el trabajo de muchísimos otros grupos de investigación, sino que también es falso ya que al menos 6 investigaciones oficiales determinaron que no había evidencia alguna de manipulación de datos o algún otro mal comportamiento científico. Es decir, puros papelitos de colores citados fuera de contexto. Esto recuerda mucho a los creacionistas que utilizan citas de Darwin fuera de contexto para ‘refutar’ la teoría de la evolución (una similitud de la cual ya he hablado).

Esto no evitó que hace unas semanas se divulgara otro archivo con correos privados robados y los negacionistas del cambio climático tuviera un proverbial orgasmo masivo. Nuevamente la maquinaria de sembrar desinformación se puso a trabajar y rápidamente las citas fuera de contexto salieron a la luz y recorrieron la blogósfera. El infame sitio JunkScience publicó decenas de post los cuales contenían cada uno una cita fuera de contexto (ojalá yo tuviera la cara para llenar mi blog de post tan pobres de contenido en vez de tener que leer, investigar y redactar). Pero la realidad es que esta nueva ronda de correos no son más que las sobras de ayer.

La Universidad de East Anglia no reportó ninguna brecha en su seguridad y además ningún mail es más reciente que el 2009; no sólo se tratan de mails viejos que no habían sido publicados el año pasado, sino que incluso algunos se repiten. El mail #2884 de esta nueva camada ya estaba en la anterior como parte del #125555303 (crétidos para este video de potholer54). Si los mails de la entrega original no logaron mostrar evidencia alguna de fabricación de datos, ¿por qué tendríamos que creerle a una mala segunda parte?

En comunicación privada (que sí pedí permiso para publicar) el investigador del CONICET y autor principal del Grupo de Trabajo 1 del IPCC Rivardo Villalba comparte mi desilusión. “Lamento que esto vuelva a ocurrir nuevamente. Pensé que esta historia había terminado después de las auditorias en la University of East Anglia que probaron que no se ocultó nada.”

Un artículo de The Guardian agarra algunas y las pone en su debido contexto y en los comentarios de este post en Real Climate también se resuelven algunas preguntas, es de notar cómo la aparente malicia de algunas citas se reduce a cuestiones de sentido común una vez que se entiende a qué se refiere. Por ejemplo, Jonathan Overpeck, de la Universidad de Arizona, le manda a Ricardo Villalba un mail que contiene la siguiente frase:

El truco sería decidir el mensaje principal y usar eso para guiar qué se incluye y qué queda afuera.

Sin saber de qué están hablando, esto parece ser evidencia de selección de datos pero al leer la oración que lo precede, la imagen es otra:

Creo que lo más difícil, aunque más importante, es reducir la sección a 0,5 páginas. Al ver tu esbozo enviado el 17 de octubre, veo que cubrís MUCHO. El truco sería decidir el mensaje principal y usar eso para guiar qué se incluye y qué queda afuera.

Es decir, se trata de dos autores luchando con el familiar problema de sintetizar la información.

Más aún, muchas de las citas, en las cuales se muestra a los científicos criticando los trabajos de sus colegas no sólo no son macabras en lo absoluto, sino que son exactamente lo que uno esperaría de una comunidad científica saludable y llena de debate. Justamente lo contrario de lo que nos quieren hacer pensar los negacionistas.

Updated_Comparison_10Mientras tanto la temperatura sigue aumentando. (fuente)

Cabe notar que todo este alboroto fue manufacturado, al igual que con el primer ‘climategate’ hace dos años, justo antes de una reunión internacional para buscar acuerdos sobre el cambio climático. Aquella vez fue en Copenhagen, ahora era en Durban. Según Villalba “es el juego de siempre con la intención de arruinar cualquier negociación que tienda a reducir emisiones”. “Es una pena que esto ocurra, pero los intereses atrás de la energía del planeta son tan grandes que no se preocupan por descontextualizar todos los e-mails obtenidos ilegalmente, con el fin de conseguir sus intereses, de confundir a la gente y logar mas ingresos para sus compañías sin importar cual es el costo real y verdadero”.

Conclusión

Como el negacionismo climático no tiene substento alguno en la ciencia, tiene que crear falsas controversias mediante el robo y publicación de información privada y las citas fuera de contexto. Que haya gente que tome tan pobres documentos como evidencia de una gran conspiración es triste pero esperable. “El mensaje que quieren trasmitir es claro: todo está bien en este mundo, el hombre no es responsable de nada, sigamos esta carrera de consumismo de todos los recursos del planeta sin ninguna consideración” dice Villalba. Lo trágico es que ese mensaje es muy fácil de vender, mientras que la realidad –el humano es responsable del cambio climático y tenemos que hacer algo para mitigarlo- es más incómoda e indeseable.

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