No es un secreto que no soy muy amigo del postmodernismo pero hay una variante que me molesta particularmente y es la concepción popular del relativismo cultural. Cuántas veces me habrán acusado de tirano inquisidor que quiere imponer sus valores sólo por criticar una práctica pseudocientífica o supersticiosa. A cada cuestionamiento de una práctica cultural es seguro que alguien va a poner el grito en el cielo en contra del “paradigma positivista iluminista”. Sospecho que este tipo de afirmaciones molesta aún a los pensadores del posmodernismo académico. Yo sostengo que ese tipo de relativismo cultural es, en realidad, absolutismo cultural y que el verdadero relativismo cultural lo podemos encontrar en el pensamiento crítico.
Al contrario del relativismo, ser escéptico significa darse cuenta que hay que trascender los prejuicios culturales y ver la evidencia de la manera más objetiva posible. Al hacer eso vemos. por ejemplo, que quienes se tratan con quimioterapia tienen una supervivencia muchísimo más larga que quienes se tratan con el cerdo-banana inflable y que quienes utilizan este último mueren con una tasa muy similar a la de quienes no hacen nada. Estos hechos no tienen nada que ver con la cultura, la historia o la sociedad. Si usás un tratamiento, tenés más probabilidades de sobrevivir que si usás el otro. Punto. Hay cuestiones culturales que sí son igualmente válidas para toda cultura; si el color que usan los nenes es el celeste o el rosa es totalmente arbitrario y no se puede decir que una costumbre sea mejor que la otra. Pero en cuestiones empíricas el único árbitro es la realidad misma y con ella no hay valores ni costumbres que valgan; la única forma de ganarle una discusión a la naturaleza es teniendo razón.
El escepticismo nos obliga a ignorar "lo que culturalmente está establecido"; la apelación a la tradición es una falacia. Pero el relativista cultural, en cambio, no sólo no lo ignora sino que lo eleva al nivel de verdad inamovible. La tradición es considerada como la última medida de lo que es válido (aunque sea una validez limitada a la cultura específica) y cualquier cuestionamiento es una herejía. Eso no es trascender los prejuicios culturales, es aferrarse a ellos de manera absoluta. Desde esta visión cualquier intercambio cultural es visto como una violación a la autonomía de los pueblos. Y esto no sólo nos impide condenar prácticas barbáricas como la mutilación genital femenina, sino que no nos permitiría asimilar como propios los valores culturales, tradiciones o conocimientos ajenos. Después de todo, si vamos a ser consistentes, la Primera Directiva debe aplicar para ambas culturas.
Pero la realidad nos muestra que nadie nunca observó esta directiva trekkie. Las sociedades no viven aisladas sino que se comunican, hacen intercambios y se desarrollan. Y éstos son una de las formas que tienen de cambiar y enriquecerse. No olvidemos que de no ser por el intercambio entre moros y europeos, ahora no tendríamos los números arábigos. ¿Quién sostendría una posición relativista en defensa de los números romanos? Sugerir que hay que respetar y mantener los rasgos de una cultura aún en detrimento de la salud y bienestar de las personas es no sólo paternalista e inmoral, sino inconsistente con el accionar que tenemos como agentes culturales. Si una sociedad utiliza un cerdo-banana inflable para combatir el cáncer, es nuestra responsabilidad moral educar (y, viceversa, es su responsabilidad moral educarse) así como también es nuestra responsabilidad entender qué otras cosas hacen e integrarlas en nuestra cultura si es que son buenas ideas (y viceversa).
Este sí que es un relativismo útil, provechoso y que significa respetar a las culturas ajenas en el mismo nivel con el que se respeta la propia. No más ni menos. Nos abre los ojos tanto a las maravillas de otras culturas como a sus atrocidades y nos permite tanto adoptar las primeras como condenar las segundas. Al mismo tiempo, abre nuestra cultura a que cualquier otro adopte y critique. Si yo viviera en un país donde usan el cerdo-banana inflable para tratar el cáncer me resultaría escandaloso si alguien conoce mejores formas de tratarlo y no las compartiera, ¿qué se cree, que es el dueño de la verdad?
Claro que seria interesante pensar en sociedades creciendo con intercambios libres y desinteresados de las unas a las otras. Lamentablemente, hay otras cosas en juego, y los utopicos intercambios se dan como imposiciones asimetricas de poder. Y ante este panorama, se sucita la pregunta: que es lo mas deseable para determinada sociedad? En este mundo global, pareciera que se multiplican las opciones (exponencialmente, si hablamos de paises con algun tipo de apelativo de interes -llamese recursos naturales, x ejemplo-) y todo pareciera quedar librado a decisiones autoritarias.
ReplyDeletePor eso, el intercambio es ideal, pero en un contexto en donde se aprecie realmente la horizontalidad de los pueblos, y se generen vinculos axiomaticos bilaterales y consensuados, en vez de lazos de poder exogenos e impuestos.
Muy interersante tu blog. Lastima que soy una posmodernista empedernida, como ya te habras dado cuenta en faduforums ;)
"Lastima que soy una posmodernista empedernida, como ya te habras dado cuenta en faduforums ;)"
ReplyDeleteMejor. Me gusta tener lectores que estén en desacuerdo conmigo, conversar con alguien que piensa lo mismo que uno es aburrido.
Igual, como verás si le das una hojeada al blog, si bien no soy amigo del postmodernismo tampoco es un tema demasiado recurrente.
Bueno, pues te llevaré la contraria para darte el gustazo. :D
ReplyDeleteCuando una persona se somete al tratamiento de una enfermedad incurable y no tiene el efecto deseado, es decir, cuando es desahuciado por la medicina oficial, tiene dos caminos, resignarse a morir o intentar cualquier método alternativo, por ridículo que parezca, está en su pleno derecho.
A veces estas prácticas aparentemente absurdas, tienen un resultado positivo y logran lo que la medicina no consiguió. Entonces los doctores reniegan, balbucean, blasfeman... pero eso al paciente le da igual, esta vivo.
No es aplicable a un grupo determinado de personas, no funciona en casos similares, no se entiende como ha sucedido, pero sucede. Los mas necios (si, porque niegan lo que no so capaces de admitir), lo niegan simplemente o como mucho lo achacan a una mala praxis médica. Lo cierto es que hay casos que no se pueden justificar así. (¿milagros?, simplemente aceptemos que aún no lo sabemos todo)
Si a mi me ha curado una parálisis permanente el ir a ver la virgen de Lourdes, eso no quiere decir que todo el que vaya se cure o que no haya mas formas de curarse, ni que haya que renunciar a la medicina a cambio de esto, significa que hay cosas que se nos escapan, lo aceptemos o no. Y que no podemos aplicar el método científico, porque no sabemos como hacerlo, nos faltan parámetros que poder tener en cuenta porque los desconocemos, pero el fallo es nuestro, no del método ni de la naturaleza.
A veces esas prácticas cuya naturaleza desconocemos (AUN) se esconden bajo tradiciones, misticismo, rituales, pero funcionan (en su medida) y la ciencia poco a poco va descubriendo el porqué funcionan y como. Descartarlas todas por no entenderlas creo que es un error. (Sobre todo, por que son las que nos han hecho llegar hasta aquí)
Pero, nube, el problema de las pseudomedicinas no es que funcionan y no sabemos cómo, es que no funcionan. El efecto placebo causado por un ritual X puede ser causado también por otro ritual Y o por miles de otros factores. Lo que se necesita no es recomendar X o Y, sino investigar más la forma en que el cuerpo humano se cura "espontáneamente" en ciertas condiciones, para poder aplicar ese conocimiento. Al poner de un lado la "medicina oficial" y del otro a lo tradicional o alternativo, implícitamente se los pone a la misma altura, y no lo están, justamente por lo que decías: no funciona para todos, es impredecible. No es ético recomendar un tratamiento del que se sabe que no es diferente de un placebo. La homeopatía, por ejemplo, pertenece a esta categoría, igual que la mayoría de la llamada "medicina alternativa". Otros tratamientos tradicionales no, efectivamente tienen efectos, y vale la pena estudiarlos, pero si el estudio da que no son diferenciables de un placebo, se acabó.
ReplyDeleteMe aventuro a calcular que son una minoría los usuarios de medicina alternativa o tratamientos tradicionales que llegan a ellos porque tienen una enfermedad terminal y no tienen nada que perder. La inmensa mayoría son gente que tiene pequeños problemas de salud (reales o imaginarios) y que no tienen suficiente información. Tienen todo el derecho de hacerlo, pero no es tan sencillo, porque esa gente es la que finalmente logra que las obras sociales reconozcan tratamientos placebo como si fueran medicina. Y no los prueban en ellos solamente sino también en sus hijos. La libertad para elegir requiere información.
Creo que has tomado mi comentario de modo erróneo, en ningún momento he renegado de la medicina oficial ni defiendo la instauración de la alternativa en contra de esta otra.
ReplyDeleteCuando hable de "médicos" me refiero a la postura oficial de la medicina en cuanto que es un negocio, (tristemente), que no significa que haya buenos y malos profesionales y con ideas diferentes, contrarias, alternativas...
Lo que quise remarcar es que a veces esas "curaciones espontáneas" se producen gracias a la intervención de un tercero, solo se activa ese efecto placebo gracias a ¿la fe? en ocasiones o someterse a determinada práctica o rito, ¿lo llamamos placebo?, que mas da, no tenemos explicación para él. Y por supuesto, lo que en el fondo quería defender era eso, que por no entenderlo (AUN) no debe ser rechazado, sino estudiado, que es la base de la ciencia, estudiar lo que se desconoce. Esto puede parecer muy obvio, pero determinadas personas no son capaces de admitirlo o entenderlo (quererlo admitir o quererlo entender).
Algo mas, cuando alguien hace un comentario como los míos, tienden a imaginarlo escribiendo con un gorro de papel de plata y recitando mantras. ;-)
El efecto placebo es estudiado (por ejemplo, ver un pos mío al respecto) y no requiere la intervención de ninguna "intervención de terceros" (si es que te referís a cosas paranormales, no me quedó claro).
ReplyDeletePor ejemplo, existe la regresión a la media: la gravedad de una enfermedad es variable con el tiempo y a un día particularmente malo es más probable que le siga un día mejor (más cercano a la media). También puede ser explicado por la progresión natural de la enfermedad (un resfriado sin tratamiento se cura en una semana y sólo tarda 7 días si tomás homeopatía) o factores no específicos de una intervención (por ejemplo, que al saber que forma parte de un ensayo clínico uno cuide más su salud).
En cualquier caso, la forma de saber si una intervención funciona o no es mediante experimentos de ciencia básica y ensayos clínicos, no mediante evidencia anecdótica y el "a mí me funcionó"
la intervención de terceros me refiero a que a veces el visitar una "imagen milagrosa" o algo del estilo es lo que desencadena ese placebo, sino no hablamos de placebo, tiene que haber "algo" que nos haga creer que es lo que nos cura.
ReplyDelete¿y porque no sirve el ¿a mi me funciona? ha servido durante ¿5.000, 10.000 años? ¿y ahora ya no?
Pues no, no ha servido para nada durante todos esos años. He escrito un post analizando un paper que justamente habla de eso: De Legos a Logos: Por qué la gente confía en tratamientos inútiles.
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