Thursday, 30 September 2010

Descubren un planeta que podría ser habitable.

Gliese 581g es un planeta sólo 3 veces más masivo que la Tierra, probablemente rocoso. A pesar de que su año dura menos de 40 días y la distancia a su estrella sea 1/6 gira al rededor de una enana roja (Gliese 581), por lo que se encuentra a una distancia que es compatible con el agua líquida. Por ahora se sabe poco acerca de las condiciones físicas del planeta, pero estoy seguro que se va a convertir en un importante blanco para futuras observaciones.

Esto obviamente no significa que tenga vida o siquiera que tenga realmente agua líquida. Dije que su órbita es compatible con la existencia de agua líquida en su superficie porque hay muchas variables que pueden afectar su posibilidad. Tanto Marte como Venus están a una distancia del Sol tal que podrían tener agua líquida. El problema es que sus atmósferas son completamente distintas. La de Venus es unas 90 veces más pesada que la nuestra y las grandes concentraciones de CO2 y otros gases invernadero mantienen a todo el planeta a unos abrasadores 400 ºC. Marte, por el contrario, tiene una atmósfera muy tenue que no genera un efecto invernadero suficiente para calentar la superficie.

Una segunda observación es que al estar tan cerca de su estrella lo más probable es que, al igual que la Luna, su período de rotación sea igual al de translación. En otras palabras, un lado del planeta está en una perpetua noche mientras que en el otro el… sol nunca se pone. Según el artículo en Science News algunos modelos predicen que los vientos podrían ayudar a mitigar los contrastes de temperaturas, pero a mí me parece que es demasiada especulación ya que no sabemos siquiera si tiene una atmósfera. De todas formas, aún cuando los dos extremos tengan temperaturas muy hostiles (una mitad un gigantesco desierto y la otra una tundra eterna), ¿por qué no podría existir un “anillo” habitable que cuente con un amanecer perpetuo?

Es importante recordar que, por ahora, lo único que se sabe de Gliese 581g es su órbita y su masa aproximada (3 masas terrestres es el límite inferior). Sin embargo esto no impidió que su descubridor diga, en la conferencia de prensa donde anunció el descubrimiento, algunas cosas que no son justificadas por los datos:

Personalmente, dada la ubiquidad y propensión de la vida de sobrevivir en donde puede, yo diría, mi sensación personal es que las chances de que haya vida en el planeta son de 100%. No tengo casi ninguna duda acerca de eso.

Muchos astrónomos, periodistas y divulgadores científicos se tomaron estos comentarios con poca gracia y al parecer hubo un pequeño skirmish por twitter. Personalmente, creo que se lo puede perdonar. Es un descubrimiento importantísimo y que con seguridad va a traer mucha atención a ese sistema en particular. Además, tiene serias implicaciones. Gliese 581 se encuentra a unos meros 20 años luz, a escala galáctica, es el vecino de la esquina. Si tan cerca nuestro hay planetas compatibles con el agua líquida, es muy probable que la Vía Láctea esté repleta de planetas potencialmente habitables. Es esperable que alguien en su lugar se emocione y diga sandeces.

En mi opinión, ahora mismo se tienen que estar escribiendo las propuestas para tratar de fotografiar a Gliese 581g directamente. Hay que determinar su tamaño y si tiene atmósfera. Si la tiene, por espectrometría se podría deducir sus componentes. Grandes cantidades de metano y O2 serían un buen indicio de vida (como la conocemos). Mi propuesta, además, es apuntar con un buen radiotelescopio y mandar una señal. Ésta va a tardar 20 años en llegar y otro tanto en recibir una posible respuesta. No tiene sentido esperar a estar seguros que puede tener vida para tratar de hacer contacto. También es un buen candidato al cual apuntar los oídos de SETI.

Artículos informativos (todos en inglés):

Monday, 27 September 2010

La extraña concepción católica de “minoría discriminada”.

Nos dice Guillermo Cartasso, asesor legislativo de la Conferencia Episcopal Argentina y presidente del movimiento “Fundar”, muy apenado, que los católicos se están volviendo una “minoría discriminada” en Argentina. Sí, mi detector de ironía también acaba de explotar.

¿Qué se puede agregar ante semejante celebración de estupidez? Este señor está diciendo que una institución que es la religión oficial del país, que disfruta de sueldos estatales y subvenciones a sus escuelas, cuyos miembros componen el 90% de la población… no sólo es una minoría, sino que es una “minoría discriminada”. Pablo Flores explica un poco más sobre ese punto.

Pero a mí, más que buscar los errores fácticos, me gusta mostrar las inconsistencias en el discurso. Es que estas personas que afirman que un poderoso 90% de la población de un país puede ser una “minoría discriminada” tienen la audacia de sostener que los “homosexuales no son "minoría" y sí tienen derechos”. Según ellos:

Los homosexuales no cumplen con los tres criterios que caracterizan a los grupos minoritarios a quienes se les ha otorgado protección legal especial. Estos criterios son (a) Privación económica (...), (b) Debilidad política (...) y (c) Características inmodificables.

¿Podrá el Señor Cartasso explicarnos cómo es que los católicos cumplen con estos requisitos? Ciertamente no sufren de mayor privación económica que el resto de la población, hablar de “debilidad política católica” es un oxímoron en nuestro país y ciertamente la religión no es una característica inmodificable.

Un poco más adelante, Cartasso afirma que

“en el marco de una cultura relativista es imperioso trabajar sobre una ley operativa que traduzca el derecho constitucional a la objeción de conciencia a fin de preservar la libertad de todos aquellos cuyas convicciones no sean concordes con una parte de la legislación imperante que no contribuye al bien común

Pero mi querido Cartasso. Nadie está discriminando a los católicos, así como el artículo anterior sostiene que los homosexuales no son discriminados ya que tampoco los heterosexuales pueden casarse con personas del mismo sexo, tampoco podemos decir que sean los católicos quienes estén siendo discriminados. Ni protestantes, ni budistas, ni ateos ni mormones pueden objetar a casar a una pareja homosexual si es su trabajo hacerlo.

Parafraseando una cita del artículo anterior: “Tampoco es equiparable la situación de discriminación y estigmatización que sufren los“ católicos “como la que han sufrido otros grupos sociales. Para ser más claros, citemos el ejemplo de los individuos de piel negra de los Estados Unidos, que sí cumplen con los tres criterios enunciados anteriormente y que no podían siquiera trabajar dignamente y ganar un salario digno. Eran esclavos de los blancos. Mucho menos tenían derecho a votar y a participar activamente en la sociedad".

Para rematar, ¿cómo es posible que el mismo sitio web publique los dichos de este tipo luego de haber publicado la noticia de que  “En Hispanoamérica faltan seminarios para acoger el número creciente de vocaciones sacerdotales”?

Saturday, 18 September 2010

Cuánto calentamiento está garantizado.

En un comentario en el post anterior, un lector afirmó que si bien aceptaba la existencia del cambio climática y sus causas antropogénicas, sí rechazaba el “catastrofismo del que hace gala el periodismo”. Esto es una posición razonable. Propensos a presentar anécdotas como si fueran datos, incapaces de presentar los últimos descubrimientos en su contexto apropiado y tratando de encontrar el ángulo controversial o revolucionario a cada noticia, los medios generalistas son una pésima fuente de información científica. Pero ojo, que he encontrado personas que equiparan alarmismo no con el amarillismo de la prensa, sino con las conclusiones sólidas y basadas en las mejores investigaciones a las que llegó el IPCC tratando de enmarcar la discusión como realistas contra “alarmistas”. Esto es particularmente irónico cuando varias críticas al IPCC es que sus reportes son demasiado conservadores.

Pero justo la semana pasada se publicó en la revista Science un paper por Davis, et al. que tiene que ver con el tema y me pareció interesante. El estudio trata de establecer cuánto calentamiento está ya garantizado con la tasa de emisiones actual; un mínimo esperable. Hicieron esto modelando qué pasaría si mantenemos la infraestructura actual hasta su fecha de caducidad (calcularon unos 40 años para las centrales de energía de carbón y 17 años para los autos, por ejemplo) pero no construimos ninguna otra fuente de CO2. Los resultados son algo tranquilizadores en que la concentración de CO2 se estabilizaría en 430 ppm (partes por millón) y el aumento de temperatura sería de 1,3 ºC sobre el promedio pre-industrial. Esto es por debajo de los 2 ºC y las 450 ppm consideradas algo así como el “punto sin retorno”. (más en Scientific American). En comparación, con un escenario con una expansión ininterrumpida de nuestra dependencia en combustibles fósiles los modelos predicen una concentración de más de 600 ppm y un aumento de la temperatura de entre 2,4 ºC y 4,6 ºC para 2100. En palabras de los autores, “las mayores amenazas del cambio climático son consecuencia de infraestructura que todavía no existe”.

Esto es, claro está, un escenario extremadamente irrealista. Los propios autores reconocen las limitaciones del estudio:

Sin embargo, poca duda existe de que se van a construir muchos más dispositivos que emiten CO2. Nuestro análisis considera sólo los dispositivos que emiten CO2 directamente. También existe una infraestructura substancial para producir y facilitar su uso. Por ejemplo tanto las fábricas de motores de combustión interna, autopistas regadas de estaciones de servicio como las refinerías de petróleo promueven la continuación de las emisiones de los transportes basados en petróleo. Aun más, satisfacer la creciente demanda de energía sin producir CO2 requerirá un desarrollo y despliegue verdaderamente extraordinario de recursos de energía limpia, quizás 30 terawatts para el 2050. Sin embargo, evitar los impactos principales del cambio climático depende del éxito de los esfuerzos para superar la inercia infraestructural y desarrollar una nueva generación de artefactos que puedan proveer energía y transporte sin emitir CO2 a la atmósfera.

Es decir, es posible evitar los efectos del cambio climático o al menos mitigarlos. No estamos ante el fin del mundo ni tenemos que encerrarnos en el sótano con el sombrero de papel de aluminio en la cabeza. Pero tampoco se puede enterrar la cabeza en el suelo y culpar al Sol, los rayos cósmicos o pensar que no hay nada de que preocuparse.

Monday, 13 September 2010

Cambio Climático: Cuando el escepticismo se pasa al lado obscuro.

Ya escribí 2 artículos sobre la evidencia que apoya la noción del cambio climático antropogénico (uno concerniendo la evidencia de que el planeta se está calentando y otro acerca de cómo sabemos que las actividades humanas son las responsables) y uno sobre los paralelismos entre el negacionismo climático y el creacionismo; pero un aspecto de todo este debate que es particularmente perturbador es el número de personas que apoyan el pensamiento crítico y la divulgación científica pero que al mismo tiempo, mantienen posiciones completamente contrarias al consenso de evidencias y científicos.

Este es el caso de Michael Shermer (quien cambió de opinión en 2006) y Penn & Teller. Incluso James Randi jugueteó con el tema para luego publicar una tibia retractación unos días más tarde. Para peor, éste es un tema recurrente en muchos sitios web sobre ciencia; es una norma casi sin excepción que todos los artículos importantes que tocan el tema del Cambio Climático tienen al menos un comentario que afirma que es todo un gran fraude. Esto se da aún en publicaciones serias como Scientific American o New Scientist. Podcasts cuyo público aprecia el pensamiento crítico y la importancia de la ciencia reciben mails y comentarios sobre la temática y sitios web dedicados a la divulgación científica y la crítica paranormal hacen eco de los argumentos negacionistas.

Es una situación que me es difícil de comprender. Quizás tenga que ver con ideologías libertarias, o con el placer de sostener posiciones controvertidas. En cualquier caso, hay una característica en común en la mayoría de los negacionistas: no son expertos. No es el rol de los divulgadores científicos, juzgar las conclusiones de un campo científico que no les pertenece. Se pueden hacer críticas a los métodos específicos de un estudio o a sus deducciones lógicas, pero nadie que no sea un experto está en condiciones de socavar las conclusiones más básicas a las que llegó la comunidad científica en un campo determinado. Leyendo algunos comentarios esto queda bien claro. “Esto se basa en mi conocimiento rudimentario sobre los hechos acerca del planeta Tierra”, dice Randi y más adelante, “Por favor, nótese que esta es mi opinión amateur, basada probablemente en datos insuficientes”. “¿Quién realmente miró los datos? Yo no pretendo haberlo hecho…” dice Brian Dunning en un episodio de Skeptoid un tanto ambiguo.

Pues la comunidad de climatólogos analizó los datos y existe un consenso sólido. Quien no haya analizado la evidencia, no está en posición de rechazar los resultados de ese consenso y que no pretenda dar su opinión personal sobre un tema en el cual no está capacitado para darla. Yo admito abiertamente que no soy un experto en el tema, pero los artículos que he escrito sobre el calentamiento global se limitan a divulgar cuál es la posición de los expertos. Y quien quiera desafiar ese consenso debe pasarse el tiempo necesario estudiando los datos y teorías del campo y no tratar de convencer al público. Es decir, la verdadera discusión ocurre al nivel académico, no al nivel de la educación popular (como hacen los creacionistas).

Pero ¿cuán sólido es el consenso?. Un estudio de 2009 por Peter Doran y Maggie Zimmermann envió un cuestionario a más de 10.000 miembros de facultades de geociencias. Encontró que un 90% de los que respondieron (un 30%) opinan que las temperaturas se están elevando en comparación con los niveles pre-1800 y que un 82% afirmaron que la actividad humana es un factor significativo. Entre quienes seleccionaron “ciencias climáticas” como su área de experiencia y un 50% o más de sus papers publicados eran sobre el tema, los porcentajes fueron 96% y 97% respectivamente. Similares resultados obtuvo Anderegg et. al.

Usamos una base de datos de 1.372 científicos del clima y datos sobre sus publicaciones y citas para mostrar que (i) 97-98% de los climatólogos más activos en el campo concuerdan con los principios de Cambio Climático Antropogénico caracterizados por el IPCC, y (ii) la experiencia y prominencia científica de los investigadores no convencidos del CCA es substancialmente menor que la de quienes sí lo están

Obviamente, los negacionistas tienen sus métodos para rechazar tan abrumador consenso: conspiración. En rangos que van desde la avaricia y afán de fama de los científicos hasta un plan malévolo orquestado por los iluminati masónicos y los judíos marxoliberalistas. Claro que esa es una nueva afirmación extraordinaria que debe ser justificada. Considerando que aún luego de “filtrarse” miles de mails privados de un grupo de climatólogos no se encontró ninguna evidencia de conspiración y que aún un panel que recomendó una reforma fundamental a los métodos del IPCC le otorgó la calificación “B+”, diría que una gran conspiración es poco probable.

Thursday, 9 September 2010

Hawking no cree en Dios.

Parece que Hawking contrató a un nuevo publicista porque últimamente no ahorró en declaraciones polémicas. En abril sostuvo que “los meros números hacen que pensar sobre extraterrestres sea perfectamente racional” y advirtió que cualquier contacto interplanetario entre civilizaciones tendría consecuencias desastrosas para nosotros. El mes pasado dijo que “será difícil evitar el desastre en el planeta Tierra en los próximos cien años” y que “O abandonamos la Tierra o nos extinguiremos” (esto último, nada nuevo en el pensamiento del cosmólogo británico). Pero ahora, en extractos de su nuevo libro (“The Grand Design”) publicados en el diario inglés The Times, Hawking se atrevió a meterse con el propio creador del universo. Según él, “Dios no tiene lugar en el origen del Universo”.

Sinceramente, no veo que esto sea noticia. En muchos artículos hacen referencia a que en otros libros, Hawking dejaba abierta la puerta para un creador. En “Breve historia del tiempo” él habló de “conocer la mente de Dios”. Yo leí ese libro dos veces y nunca me pareció que esas referencias a un creador fueran más que mera metáfora. Algo así como el Dios que no juega a los dados de Einstein (aunque él sí creía en una especie de dios panteísta, no era eso a lo que se estaba refiriendo en su famosa frase). Especialmente puesto en el contexto del resto del libro y las declaraciones que hizo en octubre de 1988 al periódico Der Spiegel: “(…) no sería necesario apelar a Dios para que decida cómo empezó el universo. Esto no prueba que Dios no existe, sólo que no es necesario” (Una posición similar a la de Francisco Ayala: “No se necesita la hipótesis de Dios para explicar el mundo”)

Lo que creo que se está perdiendo en el ruido mediático es que “Dios” no es una hipótesis científica; por su misma esencia es imposible de falsear o corroborar. Quiero decir que la “hipótesis de Dios” no es una hipótesis porque no es coherente, no produce predicciones ni forma alguna de corroboración. La existencia de Dios, yo afirmo, es negable a priori a partir de fundamentos filosóficos.

“Dios” no tiene una definición coherente. Hay tantas definiciones como creyentes y cada una de ellas termina siendo, en realidad, una maraña de palabras sin significado alguno. Dios es “inmaterial”, “omnipresente”, “espiritual”. Son conceptos que carecen de referencia externa por lo que no podemos siquiera imaginar qué es lo que esperaríamos de la existencia de un ser con tales características. Más aún, algunos atributos atribuidos a Dios son tan incoherentes que son autocontradictorios y, como tales, sujetos al rechazo a priori, sin necesidad alguna del método científico.

Pero principalmente, Dios es innecesario para explicar el origen del universo porque, en realidad, no explica nada. Al no proveer predicciones comprobables, el poder explicativo de “El universo existe porque Dios lo creó” es equivalente a decir “El universo existe por magia”. Al no ser una hipótesis científica, nada tiene que ganar la ciencia al incluirla en su modelo del universo. Dios está fuera de todo escrutinio científico, pero eso no es una ventaja o un elogio, es una falla fundamental.

Ninguna teoría científica nunca va a poder descartar la existencia de Dios, además, porque este es un ente infinitamente flexible. Se puede acomodar a cualquier observación o teoría. Todo Dios es un Dios de los huecos y los creyentes van a seguir moviendo el acto creador hacia los límites de nuestro conocimiento.

Una frase que cristaliza todas esas características de la “hipótesis” de Dios es la dicha por el astrónomo del Vaticano Guy Consolmagno y citado en un artículo de ACI Prensa como respuesta a las declaraciones de Hawking:

Dios es la razón por la cual la existencia misma existe

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