Monday, 17 May 2010

Inseguridad y pensamiento crítico (parte 1).

En mi experiencia leyendo blogs y escuchando podcasts sobre ciencia y escepticismo veo que existe una marcada reticencia a tratar temas políticos. Steven Novella de SGU sostiene que cuando se trata de política, existe una capa adicional de valores morales que no puede ser analizada científicamente y, por lo tanto, el escepticismo científico tiene poco que decir. También es notable que cuando algunos escépticos empiezan a hablar de política son una vergüenza. Caso en cuestión es Michael Shermer que en defensa de sus posiciones libertarias dice cosas tan lamentables como que si los indigentes trabajaran, podrían salir de la pobreza; o Penn y Teller (otros libertarios confesos) que hicieron un episodio de Bullshit acerca de los impuestos.

Sin embargo, yo creo que los métodos del pensamiento crítico pueden ser aplicados a la política cuando se hacen afirmaciones fácticas de índole científica. Un ejemplo claro es el del matrimonio homosexual: Quienes se oponen hacen afirmaciones que la ciencia puede refutar. Otro ejemplo es el de la inseguridad.

 

La presentación del anterior video es un ejemplo de lo que uno puede ver cuando prende la tele: Los delincuentes están haciendo un take over, estamos rodeados; todos los días mata a uno nuevo y cada día hay más delitos; la cosa está cada vez peor y hacen falta leyes más duras contra la creciente inseguridad. Nos muestran imágenes impactantes de personas llorando por le pérdida de sus seres queridos y el periodista con capacidades especiales Gillermo Andino nos mira seriamente anunciándonos que hay una víctima más de la delincuencia.

Me he encontrado discutiendo con personas que considero muy inteligentes sobre el tema de la inseguridad y es impactante como defienden acérrimamente afirmaciones parecidas. Gente que debería poder pensar más allá de la propaganda periodística cae presa del clima de inseguridad y se siente vulnerable. Pero esto no es tanto un reflejo de una situación alarmante como un ejemplo del funcionamiento menos que perfecto de la mente humana.

Los medios bombardean todos los días con casos de delitos graves, muertes y robos. La gente, a su vez, señala esos casos como justificativo de su temor y su enojo ante la situación actual. Pero algo que nunca se ve (o nunca vi yo, para ser justos) es que los periodistas pongan este tipo de noticias en un contexto objetivo. Yo siempre que discutí sobre estos temas demandé estadísticas que demostraran que la delincuencia está en aumento y que realmente la sensación de inseguridad está justificada. Mis demandas nunca fueron satisfecha o fueron respondidas con un “vos fijate y vas a ver que tengo razón”. Bueno, ahora decidí fijarme y ver quién tiene razón.

La primera pregunta es cómo medir la delincuencia. De mi lectura de algunos estudios sociológicos aprendí que la medición más confiable de la delincuencia es la tasa de homicidios (TH). Esto es así porque, a diferencia de otras mediciones, se determina contando cadáveres en vez de denuncias. Esto significa que en vez de depender de la predisposición de los ciudadanos a denunciar los crímenes, depende sólo de la habilidad de la policía para encontrar cuerpos. Podemos asumir que, a menos que haya un incremento en los asesinatos más profesionales o hayan mejorados las técnicas para esconder cuerpos, esta habilidad es constante. La sensación de inseguridad, por otro lado, no es en respuesta a el incremento de sicarios sino al supuesto aumento de la delincuencia.

La TH se mide en casos anuales por cada 100.000 habitantes. Eso significa que en cualquier país con 40 millones de habitantes una muerte violenta por día significaría una TH de 1 muerte por cada 100.000 habitantes. Esa es la tasa de homicidios de países como Alemania, Dinamarca o Islandia [1], que tienen un Índice de Desarrollo Humano de los más altos del planeta. En nuestro país, la tasa de homicidios es del 5,5 [1], lo que nos posiciona a la par de EE.UU. (5,9) y mucho mejor que Brasil (25,2) o Colombia (36) [2]; es menor que el promedio de Europa (8,9) y mucho menor que el promedio de Iberoamérica (26) [3]. Además, viene en disminuyendo desde 2002, cuando la TH era de un “altísimo” 9,47 [4] (probablemente como consecuencia de la crisis del 2001) y es menor que en 1998 (7,22) [5].

Fuentes: [1] [2] [4] [5] Este gráfico muestra la progresión de la tasa de homicidios (los datos faltantes son años que no pude encontrar) y la tendencia (lineal) a largo plazo.

¿Inseguridad?Claro está, 5,5 homicidios cada 100.000 habitantes significan 2.200 muertes por año. Eso parece mucho, algo de lo que preocuparse. Sí, pero en 2008 los accidentes de tránsito cobraron más de 8.000 vidas [6] (20 muertes cada 100.000 habitantes); sin embargo, no veo a nadie perdiendo el sueño cada vez que lleva a sus hijos en el auto ni exigiendo a gritos leyes más duras contra las infracciones de tráfico. Es curioso encontrar notas como esta que, escrita en julio de 2001 parece haber sido escrito ayer.

El análisis de la criminalidad no se agota con la TH, pero una investigación sociológica detallada y minuciosa está más allá de mis capacidades y entendimiento. Sin embargo mirar estas cifras sirve para refutar la idea de que la delincuencia está en aumento; si así fuera uno esperaría encontrar un aumento en la TH, no una disminución. Pero esto deja una pregunta sin contestar, ¿por qué sensación de la gente no refleja este hecho? En la segunda parte de esta serie propongo investigarlo.


[1] UN | IHS - Intentional homicide, rate per 100,000 population

[2] List of countries by intentional homicide rate

[3] Los homicidios en Iberoamérica triplican a los de Europa y van en aumento

[4] Eighth United Nations Survey of Crime Trends and Operations of Criminal Justice Systems, covering the period 2001 – 2002

[5] Seventh United Nations Survey of Crime Trends and Operations of Criminal Justice Systems, covering the period 1998 - 2000

[6] Muertos en Argentina durante 2009

8 comments:

  1. Porque detrás de las noticias te encajan una publicidad de Puertas Pentágono. Lucran con la sensación de inseguridad, con el miedo de la gente alimentado desde los medios. La publicidad de Pentágono, por dar un ejemplo, es pavorosa: http://www.youtube.com/watch?v=8rWjUch-a3c
    El "delincuente" (llamado "la realidad") es morocho, gordo y sudado. La familia es blanca, delgada y está bien vestida (acá de nuevo, el mito de la Argentina blanca). El target es de clase media para arriba, y muestran la "otredad" en un hombre morocho, gordo y sudado. La inseguridad es, a los ojos de este target, no una sensación, sino un (hombre) morocho, gordo y sudado. Crean una imagen, que es la forma más fuerte de sujeción, que lo posiciona en calidad de otro atemorizante.

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  2. ¿Y Marx no tendrá algo que ver? Seguro que sí...

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  3. Carlitos tiene que ver con TODO.

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  4. Excelente informe, apoyado en estadisticas para avalar las conjeturas posteriores. 100% correcto, espero que te ejemplo sea seguido, que abandonemos el torrente de pasiones y eso lo dejemos para la almohada. A la hora de expresar un mensaje, dado lo susceptibles que son los seres humanos, mejor hacerlo fundamentado. Caso contrario volveriamos al siglo 0?
    Te molesta si linkeo tu nota desde mi blog, para no robarte credito y que mis visitantes lean la nota en su medio original.
    Saludos
    Emo.

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  5. Gracias, Legacy. No hay problema en que lo linkees :)

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  6. Gracias, Legacy. No hay problema en que lo linkees :)

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  7. Carlitos tiene que ver con TODO.

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  8. Porque detrás de las noticias te encajan una publicidad de Puertas Pentágono. Lucran con la sensación de inseguridad, con el miedo de la gente alimentado desde los medios. La publicidad de Pentágono, por dar un ejemplo, es pavorosa: http://www.youtube.com/watch?v=8rWjUch-a3c
    El "delincuente" (llamado "la realidad") es morocho, gordo y sudado. La familia es blanca, delgada y está bien vestida (acá de nuevo, el mito de la Argentina blanca). El target es de clase media para arriba, y muestran la "otredad" en un hombre morocho, gordo y sudado. La inseguridad es, a los ojos de este target, no una sensación, sino un (hombre) morocho, gordo y sudado. Crean una imagen, que es la forma más fuerte de sujeción, que lo posiciona en calidad de otro atemorizante.

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